Chaacha Mwita

Chaacha Mwita-En la periferia de la gran ciudad africana esta naciendo una nueva África: una mezcla de razas que comparten las viviendas, lejos de su respectiva comunidad de origen.

Para lograr el desarrollo de estas gentes hay que proporcionarles la educación necesaria, como subraya Chaacha Mwita, periodista y editor del diario nacional “The Standard”, uno de los más difundidos en Kenia

– En su opinión, ¿cuáles son las mejores vías de  desarrollo?

-En primer lugar, una educación de calidad que  esté al alcance de todos. En el año 2003 el gobierno de Kenia declaró gratuita la escuela elemental, y eso ha permitido que siete millones y medio de niños hayan aprendido a leer y a escribir.

Ahora lo importante es conseguir una educación de calidad. Los desafíos que debemos afrontar son muy numerosos, como la salud y en el problema del SIDA. Y en éste último campo el enfoque de los esfuerzos que se han realizado no han sido el adecuado, porque  todos sabemos que es mejor prevenir que curar, y se sigue invirtiendo más en campañas publicitarias que en buscar los medios para prevenir la enfermedad: para solucionarla hay que promover cambios en los comportamientos y hábitos de vida.

Eso es fundamental, si queremos  reducir las infecciones y los contagios. Por tanto,  de nuevo, lo esencial es la educación.

Otro gran problema es el de las infraestructuras: en la época de Internet, en África todavía hay muchas personas que viven incomunicadas por falta de carreteras. Y está, además, el problema del gobierno en todas aquellas cosas que hacen la vida más sencilla y hacen posible muchas oportunidades.

Es cierto que en África hay democracia desde hace años pero no se puede decir que se desarrolle bien la gestión política, que a menudo funciona de forma incorrecta.

-¿Qué importancia tiene, a su juicio, la colaboración entre los Estados a nivel regional para el desarrollo económico del continente?

-Debemos apostar por una integración económica que ayude a África a protegerse a si misma; pero esto, a menudo, es algo de lo que no se habla.  Se oye hablar de buscar ayuda exterior para que África pueda competir con el resto del mundo en el mercado internacional, cuando deberíamos insistir más en la cooperación regional, incluso comercial, entre nosotros.

Hay diversas organizaciones que trabajan en ese sentido, como la East African Community o en la COMESA. El problema es la división que genera la pertenencia a una determinada tribu. A veces esa pertenencia se  instrumentaliza para conquistar y mantener posiciones de poder personal. Eso es algo que no beneficia a la democracia.

-¿Cómo se pueden superar las divisiones tribales?

-Mediante la integración regional. En Ruanda la polarización en torno a las dos grandes tribus ha llevado a uno de los mayores genocidios de su historia. Si hubiese habido una regionalización, los otros Estados no lo habrían permitido.

Hace tiempo, la tribu te daba una casa, se ocupaba de ti y de tu familia, te proporcionaba seguridad, cultura, identidad, etc.,  pero eso ahora no sucede, porque en la periferia de las grandes ciudades las tribus están aprendiendo a convivir juntas  y están buscando una nueva identidad. El reto de la educación es ayudar a la construcción de una nueva identidad, una identidad nacional.

-Y  luego está el fenómeno de la corrupción…

-El problema de la corrupción es de los más graves  con los que nos enfrentamos. Nuestra responsabilidad en la lucha contra la corrupción es la misma que de cualquier ciudadano de otro país: hay que  empeñarse en la lucha contra esta práctica, tomar posiciones, protestar… Es necesario enseñar a nuestros hijos a rebelarse en contra de esas prácticas  y enseñarles el sentido del bien común.

Pero África se está moviendo: los africanos están tomando conciencia de su  gran potencial  y están comprendiendo que les corresponde a ellos cambiar los procesos negativos que se dan en su seno y trabajar para el desarrollo. Esto  supone un cambio positivo de actitud.

-¿Qué le parece la visión de  África que dan los medios de comunicación occidentales?

-Creo que la opinión pública del exterior es generalmente injusta con África. Se habla sólo de “un continente que sufre”, y sólo se informa de sus desastres, de las enfermedades africanas, de la deuda exterior… Nunca se habla en positivo de la realidad africana, y de los pasos que se están dando ni de las  iniciativas que están en marcha a favor del desarrollo y de la educación.

Pero quizá ésta es una acusación que debamos dirigirnos también a nosotros mismos: porque nos ocupamos demasiado de la política y demasiado poco del resto.

Si los medios internacionales se ocupasen más de los progresos africanos y no se detuvieran sólo en los aspectos superficiales podríamos hacer mucho: las historias positivas nos mostrarían un África desconocida.

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