Formación agrícola en el área rural de Ndalatando

Antecedentes

El gobierno de Angola ha promovido recientemente el desarrollo de la zona rural dUntitled17e Zang, proporcionando una escuela, un dispensario médico permanente y una escuela técnica de agricultura. No obstante, la cercana ciudad de Ndalatando está totalmente desabastecida de fuentes locales de producción de alimentos. Esto representa una enorme oportunidad para cualquier tipo de negocio agrícola, ya que normalmente los productos
son importados a precios inaccesibles para la mayoría de la población. Considerando su proximidad a la capital, Luanda, Ndalatando representa un prometedor potencial económico si se mejora su agricultura

Objetivo

El proyecto está diseñado para mejorar las condiciones de vida en y los alrededores de Ndalatando, fomentando el regreso (especialmente de los jóvenes) a la agricultura. El proyecto abarca a jóvenes de entre 18 y 25 años que recibirán cursos técnicos de formación en agricultura, utilizando parcelas piloto y poniendo en marcha nuevos
servicios de transformación y comercialización de productos agrícolas. También incluye la creación de un centro comunitario en el área. Dentro de un año, el programa piloto, permitirá, a su vez, la promoción y creación de granjas por otros jóvenes de la región. Las mujeres de
las aldeas locales participarán en la comercialización de productos a precios asequibles.

Resultados

15 jóvenes de entre 18 y 25 años han sido formados como primer grupo piloto de formadores. Ellos serán a su vez promotores del proyecto entre los demás jóvenes de la zona.
150 personas, la mayoría mujeres, se formarán y comenzarán la actividad de comercialización de los productos.
También se beneficiará indirectamente, de estas actividades, la población de la zona rural alrededor de Ndalatando.

Datos Básicos

Ente promotor: Salesianos de Don Bosco SDB
Duración: 1 año
Coste: 40.000€

Angola. Los esfuerzos de los Salesianos en defensa de la familia, gracias a la ayuda de Harambee.

“Las calles de Angola no estaban asfaltadas. Hasta hace un año, viajar hasta Luanda era una verdadera proeza. 250 Kilómetros era como mínimo un viaje de 8 a 9 horas. Hoy día el viaje se puede hacer en tres horas e incluso se puede ir y venir en el día”, comenta Francesco Ferranti, salesiano que llegó a Angola en 2004 y habla de cuanto han cambiado las cosas desde entonces. “Hoy hay rascacielos y Luanda se ha convertido en la tercera ciudad más cara del mundo”.

Gracias a una mayor estabilidad política desde las elecciones de 2008, el gobierno ha invertido más en infraestructuras, pero “las chozas hechas con chapas de metal retorcido, abundan en las mismas bases de los rascacielos y el analfabetismo está en aumento.

Quien no es capaz de manejar un ordenador o hablar inglés o francés no tiene la más mínima oportunidad”. La carrera de la modernización ha abandonado las áreas rurales y las ha dejado en la miseria, a pesar de los programas de desarrollo de la agricultura implementados en 2005. “La tierra se ha convertido en algo indeseable, aunque en muchos casos, representa la única forma de ganarse la vida”

Los Salesianos se han comprometido con la promoción de la familia en las ciudades de Angola desde 1992. Junto a las actividades pastorales y proyectos para promover el desarrollo humano, se han puesto en marcha otras iniciativas, incluidas las económicas, para mejorar las condiciones de vida de la gente. Un ejemplo es el proyecto de ”formación de jóvenes para mejorar su capacitación en el campo de la agricultura en el área rural de Ndalatando”, para el que Harambee comprometió los fondos necesarios para 2010.

“Deseamos contribuir al desarrollo económico del área de Ndalatando, animando a la gente a volver a la zona, especialmente a los jóvenes”, dice Francesco, y de esta forma ofrecer cursos de capacitación técnica para crear un polo agrícola, para mejorar las actividades de cultivo, desarrollar parcelas piloto para nuevos tipos de cultivo y ofrecer servicios para transformar y comercializar proyectos agrícolas”.

Son iniciativas limitadas, pero en la práctica muy útiles. “Si conseguimos hacer las tierras más atractivas, los jóvenes tendrán menos probabilidades de perderse, un riesgo muy elevado en las ciudades”.

Francesco es muy realista cuando explica la iniciativa y las dificultades a afrontar, pero

también es muy entusiasta. “Es duro vender la idea de lo difícil que es vivir en un país subdesarrollado, que acaba de sobrevivir a guerras y no tiene reglas, ni lo bello que es ver a la gente poco a poco darse cuenta de que las cosas cambian y toman forma, que las mentes se despiertan y ensanchan, desgraciadamente con la posibilidad de perderse, puedo recordar tantos rostros e historias de gente que he conocido pensando en los tiempos pasados”. Por ejemplo, habla de Eva, una chica de veinte años estudiante de su primer curso de preuniversitario en Derecho y Económicas: “Era obvio que estaba embarazada en su primer día de clases. Un poco en broma, le pregunté cuando iba a dar a luz y asegurarme de que no iba a tener el niño durante los exámenes del primer trimestre, si así fuera, ¡podría tener problemas! Eva nunca se perdió una clase y un martes a mediados de abril dio a luz a su hijo. Una semana más tarde, volvió con aspecto cansado, pero dispuesta para el trabajo y los exámenes del trimestre en mayo.

Por cierto, hizo muy bien sus exámenes y su niño podría estar definitivamente orgulloso de su madre”.

La familia en Angola es muy débil. A menudo los niños no conocen a sus padres y buscan patrones de conducta en otros lugares, iglesias, escuelas, e incluso en las calles. Frecuentemente toman patrones por sí mismos.

Cualquier persona de la calle puede convertirse en un modelo de conducta. Francesco, sin embargo nos cuenta la historia de Placidez, un estudiante de 20 años, que cursa su segundo año de Económicas y Derecho y tiene dos hijos a su cargo y una casa por pagar. “Trabaja en un supermercado.

Tan pronto como acaba las clases se va derecho a su trabajo, un turno de 10 horas, y llega a su casa muy tarde por la noche. El año pasado estaba en primero conmigo y era difícil. No estaba muy bien dotado intelectualmente y, al principio tenía lagunas en muchas áreas. Al final de curso casi tiene que repetir, pero este año es uno de los estudiantes mas brillantes y felices de todos. S levanta a las 4:00, enciende una vela y se pone a estudiar. A las 7:20 llega a clase y a las 12:00 llega a su trabajo, y así es como funciona cada día. Sus hijos tienen que estar muy orgullosos de él”. Francesco termina, “He aprendido mucho de cada uno de ellos – paciencia, fortaleza, resistencia, alegría, esperanza, y sobre todo, amor y caridad”.

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