Kangemi Primary School

Kangemi es uno de los suburbios más pobres de la capital de Kenia, con más de 100.000 habitantes que viven en chabolas o edificios construidos con cualquier tipo de material de deshecho, sin sistema de alcantarillado, como sus vecinos los slums de  Kawangware y de Lavington. El barrio fue visitado por el Papa Francisco el […]
27 de octubre de 2020
Las encargadas de la clase

Kangemi es uno de los suburbios más pobres de la capital de Kenia, con más de 100.000 habitantes que viven en chabolas o edificios construidos con cualquier tipo de material de deshecho, sin sistema de alcantarillado, como sus vecinos los slums de  Kawangware y de Lavington. El barrio fue visitado por el Papa Francisco el 27 de noviembre de 2015, quien pronunció un discurso en la parroquia católica de Saint Joseph. Para la y se trató de embellecer la zona, pero hoy el deterioro es evidente.

Difunde el hashtag #ComerEnKangemi

Kangemi Primary School se fundó en 1927, 40 años antes de la independencia. Fue una de las primeras escuelas públicas de Nairobi. Hoy tiene 2358 alumnos y alumnas y está dirigida por dos valiosísimas mujeres, la directora Mrs. Mary Mudaki y la subdirectora, Mrs Victoria Kioko que luchan como pueden contra el hacinamiento de más de 150 niños en clases construidas para 40 alumnos. Han conseguido que además de los cursos habituales de la educación primaria -desde primero a octavo-  puedan impartir también cursos de preescolar y cuentan con una “Unidad Especial” con una veintena de pequeños con necesidades especiales (niños y niñas con dificultades mentales, síndrome de Down y otras enfermedades).  Los alumnos son kenianos de Kangemi y también inmigrantes de la República Democrática del Congo, Burundi, Uganda y Ruanda. Asi mismo cuentan con PTA–Parents and Teachers Association. (Asociación de Padres y Profesores).

Amigas

Los edificios están en malas condiciones y no hay agua corriente. Nos dicen que tienen algún ordenador y una impresora pero todas las listas y carteles que vemos están hechos a mano. A pesar de las condiciones de miseria, los niños y niñas son muy alegres y están siempre contentos. Se oyen risas y jolgorio por todos los patios. Nadie se queja y se nota que son generosos. Siempre dispuestos a compartir lo que tienen. ¡Les encanta jugar y hacer ruido!

Que el colegio sea público no significa que sea gratuito. La educación es gratuita pero han de pagar todo lo que no es “educación”, estrictamente hablando. Las cuotas suponen  unos 150 euros al año. Además  tienen que comprar un uniforme y un chándal cada año, y también un par de zapatos. Es normal, ver a los niños andando descalzos por los caminos, con los zapatos al hombro para que no se deterioren y les duren todo el curso. Tampoco es gratuita la comida del colegio. Cuesta 40€ todo el curso.

Camino del patio de recreo

Los profesores se han dado cuenta de que el problema más serio e importante que tienen los niños y que afecta a su motivación y concentración a la hora de estudiar, se llama hambre No comen lo suficiente en casa. La mayoría van al colegio sin desayunar y su única comida al día es la que toman en el colegio.

Sólo unos 300 de los 2400 estudiantes pueden permitirse pagar el coste del almuerzo en el colegio. Hay una institución hindú vinculada a la WFP World Food Programme, (Programa Mundial de Alimentos) que van dos días a la semana (martes y viernes) al colegio y reparten bread and porridge (pan y gachas de avena). Hay fotos y vídeos de las colas (niños y niñas separados) para recibir a las 11 de la mañana lo que para algunos es su primera comida del día. Esto, de alguna manera, ayuda a aliviar el apetito pero ni es una solución ideal ni definitiva.  

La comida en el colegio supone un coste inasumible para muchas familias, mucho más ahora que con las medidas contra la covid-19 muchas padres no pueden salir a ganar el sustento de cada día El mismo colegio ha creado el denominado Food Programme, (Programa de Alimentación) para el que buscan benefactores. Como consecuente de la pandemia, nos dicen, morirán muchos más niños de hambre que del covid.

Gachas de avena

Desde Kangemi y Lavington nos piden que además de las becas para niñas, hagamos una campaña para subvencionar el “Programa de Alimentación” de los colegio para cuantos más niños mejor. Este coste asciende a unos 40 Euros al año por persona. Esto significa que por 40 Euros anuales se le da de comer a un niño o una niña durante el periodo escolar una comida al día, que para la mayoría será su única comida fuerte del día.

Harambee ONGD ha denominado #ComerEnKangemi su campaña para recaudar fondos para los 2100 niños de Kangemi y los 1850 de Lavington. Esperamos con vuestra ayuda conseguir, tacita a tacita, 40€ a 40€, los fondos necesarios para que estos niños y niñas puedan alimentarse.

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