Manuel Lago desde Yamusukro, en Costa de Marfil

En Walé, los médicos han desarrollado un método para que los niños de madres con Sida no se van contagiados por la enfermedad, lo que implica que las madres no les den el pecho a sus bebés sino que los alimenten con leche maternizada.
26 de mayo de 2020

Manuel Lago es un ingeniero naval gallego que desde hace 40 años promueve iniciativas solidarias en diferentes lugares de Costa de Marfil. Una de ellas es el Centro Socio-sanitario Walé que atiende a las personas más desfavorecidas de la zona.

El personal  de Walé está sereno y tranquilo, nos dice.  En Walé hemos adoptado todas las medidas aconsejadas por el gobierno. Todo el personal usa mascarillas y desinfectante y para evitar  el traslado en transporte público  se hacen turnos . No es necesario todo el personal porque desgraciadamente vienen pocos enfermos al hospital por miedo a contagiarse.

Es una pena, porque en toda nuestra región no ha habido un solo caso y  es fundamental que vengan al hospital para seguir el tratamiento los cientos de enfermos de Sida, más de 1000 que atendemos, sobre todo en el caso de las mujeres con sida que han sido madres recientemente.

En Walé, los médicos han desarrollado un método para que los niños de madres con Sida no se van contagiados por la enfermedad, lo que implica que las madres no les den el pecho a sus bebés sino que los alimenten con leche maternizada. Como son muy pobres y no podrían comprarla se la facilitamos en el hospital. Nos da miedo pensar que les acabe la leche y no vengas a buscar más por miedo a contagiarse del coronavirus que no hay aquí.

Sabemos que hay casos en Abidjan, la capital económica. Más de 100 libaneses que asistieron a una boda en Francia  en el mes de marzo, regresaron contagiados y algún caso más de europeos que han venido o de marfileños que han viajado a Francia o China.  Pero no son muchos. De todas formas, las autoridades enseguida han tomado medidas preventivas. Han suspendido las clases y aconsejan  a la población llevar mascarillas y lavarse frecuentemente las manos. El confinamiento y la distancia social son muy difíciles de mantener en zonas como los mercadillos, que es donde se abastece todo el mundo de alimentos y cosas para el hogar.

Los que podemos estamos confinados e intentamos teletrabajar pero el personal sanitario tiene que estar siempre disponible. El  problema para instituciones sociales como Walé que vive de benefactores y donativos, es seguir manteniéndose. Hemos hecho una gran inversión para adaptar el hospital a las necesidades que pueden venir, y para dotarnos de los Epis y material sanitario, necesarios para combatir la pandemia si llega aquí. En cuyo caso será terrible.

Esperamos seguir contando con la ayuda de Harambee y otras ONGs para poder seguir realizando nuestro trabajo y salvando vidas. No hay que olvidar que aquí sufrimos dos pandemias ya, la del Sida y la de la Malaria que matan a muchos marfileños cada año.

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